top of page
Buscar

Mitos sobre la Tartamudez: Lo que la ciencia dice (y lo que no)

centroruku
hace 8 horas
6 min de lectura
fonoaudiología

Cada 22 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Concienciación sobre la Tartamudez, una fecha que se celebra desde 1998 para visibilizar las dificultades que enfrentan las personas que tartamudean y combatir los prejuicios que las rodean. Por eso, en Centro Ruku queremos dedicar este artículo a ordenar lo que se sabe, y lo que no, sobre la tartamudez infantil.

Porque cuando un niño o niña empieza a tartamudear, muchas familias reciben consejos bienintencionados que, además de no ayudar, pueden generar culpa y confusión.

Revisemos los mitos más frecuentes.


Un dato para partir: es más común de lo que parece

Según los datos recopilados por los investigadores Ehud Yairi y Nicoline Ambrose (2013), entre un 5% y un 8% de los niños en edad preescolar pasa por un período de tartamudez, y cerca del 80% de ellos deja de tartamudear durante la infancia temprana. Es decir: es una condición frecuente, y en muchos casos transitoria. Si quieres conocer en detalle cuándo es esperable y cuándo consultar, puedes revisar nuestro artículo [Tartamudez infantil: cuándo es normal y cuándo consultar].


Mito 1: "Los padres causan la tartamudez"

Falso. La tartamudez no se origina por una mala crianza, por un error de los padres ni por haber "estresado" al niño. De hecho, el proyecto de investigación de la Universidad de Illinois, uno de los estudios longitudinales más extensos sobre tartamudez infantil, no encontró respaldo para la antigua idea de que los padres sobrerreaccionan ante las disfluencias normales de sus hijos: lo que los padres identifican como tartamudez es distinto, desde el comienzo, de las disfluencias típicas del desarrollo.

Hoy se entiende la tartamudez como el resultado de varios factores que interactúan: la genética, el desarrollo del lenguaje y de la coordinación motora del habla, y el entorno. Es una de las explicaciones que plantean Smith y Weber (2017) en su teoría multifactorial. Ningún factor, por sí solo, lo explica, y ninguno recae en "culpa" de los padres.


Mito 2: "Se debe a los nervios o a la ansiedad"

Falso. Las personas que tartamudean no son necesariamente más nerviosas, tímidas o ansiosas que el resto: presentan la misma diversidad de personalidades. La Stuttering Foundation es clara en este punto: el nerviosismo no causa la tartamudez.

Eso sí, hay un matiz importante: la presión, el cansancio o las emociones intensas pueden empeorar la tartamudez en un momento dado, como ocurre con muchas otras habilidades. Pero empeorarla no es lo mismo que causarla.


Mito 3: "La tartamudez se contagia o se aprende por imitación"

Falso. Un niño no empieza a tartamudear por escuchar a otra persona que tartamudea, ni por imitar a un compañero. La tartamudez no se "pega".


Mito 4: "Tartamudear significa que es menos inteligente"

Falso. No existe ninguna relación entre la tartamudez y la inteligencia. La tartamudez del desarrollo (la que aparece en la infancia) tampoco se debe a un daño cerebral ni a problemas psicológicos, aunque vivir con tartamudez sin apoyo puede afectar la confianza y el bienestar emocional.


Mito 5: "Si le digo que respire o que piense antes de hablar, le ayudo"

Falso, y puede ser contraproducente. Consejos como "respira profundo", "habla más despacio" o "piensa antes de decirlo" aumentan la autoconciencia del niño sobre su forma de hablar y pueden empeorar la tartamudez. Lo que sí ayuda es:

  • Escucharlo con paciencia, sin interrumpir ni terminar sus frases

  • Mantener el contacto visual y mostrar que te importa lo que dice, no cómo lo dice

  • Hablarle tú de forma pausada y relajada, como modelo (sin pedirle que lo imite)

  • Darle tiempo para hablar, sin apurarlo


Mito 6: "Si le llamo la atención sobre su tartamudez, se la voy a empeorar o a provocar"

Matiz importante. La evidencia indica que señalar las disfluencias de un niño no es lo que causa la tartamudez. Pero esto no significa que haya que corregirlo ni hacerle notar constantemente cómo habla: eso puede aumentar su ansiedad al hablar. Lo recomendable es no corregir ni apurar, y consultar a un fonoaudiólogo si tienes dudas. Él o ella te dirá cómo hablar del tema con tu hijo/a, si es necesario, de una forma que lo respete.


Mito 7: "Aprender dos idiomas causa tartamudez"

Falso. Crecer en un hogar bilingüe no causa tartamudez, según lo que indica la evidencia. La tartamudez puede verse distinta en un niño bilingüe (por ejemplo, manifestarse de forma diferente en cada idioma), pero el bilingüismo no es su origen. Si en tu familia se hablan dos lenguas, no necesitas "elegir" una por este motivo.


Mito 8: "Es mejor esperar, ya se le va a pasar solo"

Parcialmente cierto, pero peligroso como regla general. Como vimos, la mayoría de los niños deja de tartamudear. Pero no todos, y no hay forma de saber de antemano en qué grupo estará tu hijo/a sin una evaluación.

Un metaanálisis de Singer y colaboradores (2020) identificó características asociadas a que la tartamudez persista:

  • Ser de sexo masculino

  • Tener antecedentes familiares de tartamudez

  • Haber comenzado a tartamudear a una edad más tardía

  • Presentar disfluencias muy frecuentes

  • Tener errores en la pronunciación de sonidos del habla

  • Tener habilidades de lenguaje más bajas

Si tu hijo/a presenta varias de estas características, o la tartamudez ya lleva meses, no conviene esperar: una evaluación fonoaudiológica a tiempo permite decidir si basta con observar o si conviene iniciar una intervención. Esto cobra relevancia porque existen tratamientos con respaldo de ensayos clínicos para preescolares, como el Programa Lidcombe, que revisamos en nuestro artículo anterior.


¿Qué sí sabemos sobre las causas?

  • Hay un componente genético. La tartamudez tiende a presentarse en familias, y los gemelos idénticos muestran patrones de tartamudez más similares que los mellizos. Aún no se ha identificado un único gen responsable.

  • Hay diferencias en el procesamiento del habla. Estudios de neuroimagen han encontrado diferencias en cómo se activan las áreas cerebrales del lenguaje en personas que tartamudean. Esto refuerza que se trata de una condición del neurodesarrollo, y no de un problema "emocional".

  • Afecta más a varones, y las mujeres tienen más probabilidades de dejar de tartamudear.


Cómo apoyar a un niño o niña que tartamudea

  1. Mantén la calma y la naturalidad. Tu reacción le enseña cómo ver su propia forma de hablar.

  2. Dale tiempo, sin apurarlo ni completarle las frases.

  3. Crea momentos de conversación tranquilos, sin presión, como el juego o el tiempo de lectura.

  4. Evita las burlas y ayuda a que otros niños también lo respeten.

  5. Consulta a un fonoaudiólogo si hay tensión visible al hablar, si la tartamudez lleva más de 6 meses, si hay antecedentes familiares, o si el niño muestra frustración o evita hablar.


La fonoaudiología en Centro Ruku

En Centro Ruku contamos con una fonoaudióloga especialista en tartamudez. La evaluación se realiza de manera integral, considera la historia familiar, el contexto en que aparece y el impacto que tiene en el niño o niña, para definir si corresponde acompañar con orientación a la familia o iniciar un proceso terapéutico. Y siempre partiendo de una base: tartamudear no es culpa de nadie.


Si tienes dudas sobre el habla de tu hijo o hija, en Centro Ruku podemos orientarte. Escríbenos al +56982710166 o agenda tu evaluación aquí.


Preguntas frecuentes

¿Mi hijo/a empezó a tartamudear por algo que hicimos como padres? No. La evidencia no respalda que la crianza cause la tartamudez. Se entiende como una condición multifactorial, con componentes genéticos y del desarrollo del habla.

¿La tartamudez se pasa sola? En la mayoría de los casos sí: se estima que cerca del 80% de los niños que comienzan a tartamudear en preescolar dejan de hacerlo. Pero no todos, y solo una evaluación puede orientar en cada caso.

¿Qué hago si mi hijo/a se atasca al hablar? Espera con paciencia, mantén el contacto visual, no le completes las frases ni le pidas que respire o hable más lento.

¿El estrés o la ansiedad causan la tartamudez? No la causan, aunque pueden empeorarla en momentos puntuales.

¿Cuándo debo consultar? Si la tartamudez persiste por más de 6 meses, hay tensión física al hablar, antecedentes familiares, o el niño/a muestra frustración o evita hablar.


Referencias

  • Yairi, E., & Ambrose, N. (2013). Epidemiology of stuttering: 21st century advances. Journal of Fluency Disorders, 38(2), 66-87.

  • Smith, A., & Weber, C. (2017). How stuttering develops: The multifactorial dynamic pathways theory. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 60(9), 2483-2505.

  • Singer, C. M., et al. (2020). Clinical characteristics associated with stuttering persistence: A meta-analysis. Journal of Speech, Language, and Hearing Research.

  • Stuttering Foundation of America. Myths About Stuttering.

  • Yairi, E., & Ambrose, N. (2005). Early Childhood Stuttering. Pro-Ed (resultados del proyecto de la Universidad de Illinois).


 
 
 

Comentarios


Centro Ruku

contacto@centroruku.cl

Av. Las Condes 9460, Of. 1304

Las Condes, Santiago

+569 82710166 / +569 71784183

  • Instagram
  • Facebook
¡CONTÁCTANOS!

¡Gracias por tu mensaje!

​

bottom of page