Praxias orofaciales y su rol en el desarrollo del habla

Si tu hijo o hija ha estado en terapia fonoaudiológica, probablemente hayas escuchado hablar de "praxias": ejercicios con la lengua, los labios o las mejillas, a veces con pajitas, globos o espejos. Es un término frecuente en fonoaudiología, pero también uno de los que genera más ideas poco precisas sobre lo que realmente hacen —y lo que no— para el desarrollo del habla.
En este artículo te contamos, con base en la evidencia científica actual, qué son las praxias orofaciales, para qué sirven realmente y qué dice la investigación sobre su relación con la mejora del habla.
¿Qué son las praxias orofaciales?
Las praxias orofaciales son los movimientos voluntarios, coordinados y con un propósito específico de los órganos que participan en el habla, la masticación y la deglución: labios, lengua, mejillas, paladar y mandíbula. Se relacionan con la planificación motora de estos movimientos, es decir, con la capacidad del cerebro de organizar y ejecutar secuencias motoras complejas en esta zona.
Son relevantes no solo para el habla, sino también para funciones como masticar, tragar, soplar o succionar —funciones que en conjunto se conocen como el sistema orofacial.
Lo que la evidencia nos dice
La investigación muestra con bastante claridad que las dificultades motoras orales están relacionadas con el desarrollo del habla: estudios en niños con trastornos del espectro autista, por ejemplo, han encontrado correlaciones entre las habilidades motoras orales tempranas y el desarrollo posterior del lenguaje receptivo y expresivo.
También hay evidencia sólida sobre la utilidad de la terapia miofuncional orofacial en casos específicos, como la corrección de hábitos de empuje lingual (lengua que empuja los dientes al tragar): estudios clásicos en el área, como el de Christensen y Hanson (1981), muestran que este tipo de terapia es efectiva para corregir el patrón de empuje lingual, incluso si no siempre mejora directamente la articulación del habla por sí sola.
Algo importante: lo que la evidencia no respalda tan claramente
Aquí es donde vale la pena ser honestos, porque es un punto donde la evidencia científica actual es más matizada de lo que muchas veces se comunica: los ejercicios orales que no involucran habla real (soplar, sacar la lengua, mover las mejillas sin producir sonidos) no han mostrado, de forma consistente en la investigación, que mejoren por sí solos la producción de los sonidos del habla.
Distintos estudios controlados —como los de Colone y Forrest (2000)— han encontrado que estos ejercicios, aplicados de forma aislada, no generan mejoras adicionales en la articulación comparados con la terapia de habla directa. Una revisión sistemática reciente sobre terapia miofuncional orofacial también concluyó que, en el tratamiento de trastornos del sonido del habla, este tipo de terapia no ha demostrado ser más efectiva que la terapia de articulación tradicional por sí sola.
Esto no significa que las praxias no sirvan —significa que su utilidad depende del objetivo específico: son claramente útiles para trabajar funciones no relacionadas directamente con el habla (masticación, deglución, hábitos como el empuje lingual) o en casos con alteraciones estructurales específicas (como el frenillo lingual corto, donde estudios muestran mejoras en la movilidad de la lengua tras la combinación de frenectomía y terapia miofuncional). Pero no reemplazan la práctica directa de los sonidos del habla cuando el objetivo es mejorar la articulación.
¿Cuándo se recomiendan las praxias orofaciales?
Cuando existen hábitos orales que afectan la deglución o la posición de los dientes, como el empuje lingual
En casos de alteraciones estructurales, como frenillo lingual corto, en conjunto con otras intervenciones
Como parte de un trabajo más amplio en niños con dificultades motoras orales asociadas a condiciones como el trastorno del espectro autista
Como apoyo complementario dentro de un plan terapéutico que también incluye trabajo directo sobre los sonidos del habla
El enfoque de Centro Ruku
En Centro Ruku, el uso de praxias orofaciales siempre está guiado por el objetivo terapéutico específico de cada niño o niña, integrado con trabajo directo sobre los sonidos del habla cuando ese es el objetivo —siguiendo la evidencia disponible, en vez de aplicar ejercicios genéricos por rutina.
Si tienes dudas sobre qué tipo de terapia necesita tu hijo o hija para el desarrollo de su habla, en nuestras fonoaudiólogas especialistas pueden evaluarlo y diseñar un plan basado en evidencia científica actualizada. Escríbenos al +56982710166 o agenda tu primera consulta aquí.
Preguntas frecuentes
¿Las praxias orofaciales mejoran la pronunciación de mi hijo/a? No siempre por sí solas. La evidencia muestra que son más útiles para funciones como masticación, deglución o hábitos como el empuje lingual, mientras que la mejora directa de la articulación suele requerir práctica específica de los sonidos del habla.
¿Entonces para qué sirven realmente? Son útiles para trabajar la coordinación motora oral general, corregir hábitos orales y apoyar casos con alteraciones estructurales, siempre como parte de un plan terapéutico más amplio.
¿Mi hijo/a necesita hacer praxias si tiene dificultades para hablar? Depende del diagnóstico específico. Un fonoaudiólogo puede determinar si el origen de la dificultad requiere trabajo motor oral, práctica directa de sonidos del habla, o ambas cosas.
¿Existen casos donde sí está claramente indicado el trabajo miofuncional? Sí, especialmente en hábitos de empuje lingual y en combinación con tratamiento de frenillo lingual corto, donde la evidencia muestra beneficios concretos en la movilidad de la lengua.




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