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Motricidad Gruesa: Hitos y Señales de Alerta

centroruku
hace 5 días
3 min de lectura

Correr, saltar, trepar, lanzar una pelota, mantener el equilibrio en un pie: son parte de los hitos motores que todo niño o niña va desarrollando en sus primeros años. A esto se le llama motricidad gruesa, y aunque suele vivirse simplemente como "jugar", la evidencia muestra que tiene un rol mucho más importante del que parece a simple vista.


¿Qué es la motricidad gruesa?

La motricidad gruesa corresponde al control y coordinación de los músculos grandes del cuerpo —piernas, brazos, tronco— necesarios para movimientos amplios como caminar, correr, saltar, trepar o mantener el equilibrio. A diferencia de la motricidad fina (que involucra movimientos precisos de manos y dedos), la motricidad gruesa es la base sobre la que se desarrollan muchas otras habilidades, incluyendo la postura necesaria para tareas más finas como escribir.


¿Por qué es tan importante?

Una revisión de investigación reciente ha encontrado que las habilidades de motricidad gruesa tienen un poder predictivo incluso mayor que la motricidad fina en relación al desarrollo de estructuras cerebrales de alto funcionamiento y al desarrollo neurocognitivo general. Esto respalda que no se trata solo de "estar en forma", sino de un componente central del desarrollo cerebral temprano.

Además, estudios han encontrado asociaciones consistentes entre la competencia en motricidad gruesa y mejor desarrollo cognitivo, menor riesgo cardiometabólico y mejores habilidades sociales en la infancia. Investigación con niños chilenos de 4 a 6 años también ha encontrado una correlación positiva entre el nivel de motricidad gruesa y la condición física general.


¿Qué se espera a cada edad?

El desarrollo motor grueso avanza de forma progresiva, con un período de especial aceleración entre los 3,5 y los 4 años, según estudios recientes con instrumentos estandarizados de evaluación motora.

  • 2 a 3 años: corre con más estabilidad, sube y baja escaleras con apoyo, patea una pelota, salta con ambos pies desde el suelo.

  • 3 a 4 años: pedalea un triciclo, salta en un pie brevemente, lanza una pelota con cierta dirección, sube escaleras alternando pies.

  • 4 a 5 años: salta en un pie de forma sostenida, atrapa una pelota con las manos, camina en línea recta, se balancea con mayor estabilidad.

  • 5 a 6 años: salta la cuerda, anda en bicicleta (con o sin rueditas de apoyo), mejora notoriamente la coordinación en juegos con pelota y actividades deportivas simples.


Señales de alerta

  • Dificultad marcada para caminar, correr o saltar comparado con niños de su edad

  • Pérdida de equilibrio frecuente o caídas más seguidas de lo esperable

  • Evita actividades físicas o juegos que impliquen movimiento grueso

  • Dificultad para subir y bajar escaleras sin apoyo hacia los 4 años

  • Torpeza motora marcada que interfiere con la participación en juegos con otros niños

  • Tono muscular que se percibe muy bajo (cuerpo "flojo") o muy rígido


¿Cuándo consultar a terapia ocupacional?

Si notas señales de alerta sostenidas en el tiempo, o si la torpeza motora de tu hijo/a afecta su participación social, su autoestima o su autonomía en actividades cotidianas, una evaluación de terapia ocupacional puede ayudar a identificar si existen desafíos sensorio motores y diseñar un plan de intervención adecuado.


El rol de la terapia ocupacional en Centro Ruku

En Centro Ruku, el trabajo de motricidad gruesa se integra siempre considerando el perfil completo del niño o niña —incluyendo su procesamiento sensorial y su nivel de motivación hacia el movimiento—, para que el proceso terapéutico sea efectivo y, al mismo tiempo, una experiencia positiva.


Preguntas frecuentes

¿A qué edad debería mi hijo/a saber saltar en un pie? Suele lograrse de forma breve entre los 3 y 4 años, y de forma más sostenida hacia los 4-5 años.

¿La motricidad gruesa influye en otras áreas del desarrollo? Sí. La evidencia muestra que se relaciona con el desarrollo cognitivo, el desempeño social e incluso con estructuras cerebrales de alto funcionamiento.

¿Es mejor el juego libre o las actividades estructuradas para desarrollar la motricidad gruesa? Ambas aportan, pero la evidencia reciente sugiere que el entrenamiento motor estructurado tiene un efecto mayor cuando existe una dificultad específica que se busca mejorar.

¿Cuándo debo preocuparme por la motricidad gruesa de mi hijo/a? Si la dificultad es marcada, sostenida en el tiempo, o interfiere con su participación en juegos y actividades propias de su edad.


Si notas dificultades en la motricidad gruesa de tu hijo o hija, en Centro Ruku podemos evaluarlo y diseñar un plan de intervención adecuado. Escríbenos al +56982710166 o agenda tu evaluación aquí.

 
 
 

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